miércoles, 20 de mayo de 2009

La gran operación política de dominación mundial


Los manejos monetarios y los ingresos generados por los empréstitos internacionales, son el barco insignia que lleva la riqueza hacia el exclusivo grupo de los países del llamado G-7 o Grupo de los Siete… Y en estos tejes y manejes, ciertamente Estados Unidos de América es quien lleva la parte del león…

EEUU, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón, y en alguna medida también Canadá e Italia, obtienen muy jugosas ganancias a través del propio sistema financiero…

No bajemos la cabeza… No cerremos los ojos ante esta realidad… No apliquemos la estrategia del avestruz…

Solamente podremos entender cabalmente qué nos está pasando, con información financiera más detallada y de mayor calidad… Solamente podremos entender cabalmente por donde están nuestros drenajes monetarios, analizando el sistema financiero internacional en su conjunto, así como los sofisticados mecanismos de la deuda externa y del financiamiento de los resultados deficitarios de las balanzas de pago…

Los países emergentes no tienen otra opción… Los países del Tercer Mundo necesitan pedir una profunda revisión de los acuerdos financieros surgidos de la conocida Reunión Internacional de Bretton Woods… Con urgencia necesitamos convocar a una II Conferencia Internacional de Bretton Woods (BW-II), pues el compromiso multilateral de cierto número importante de países es fundamental para que una iniciativa de este tipo tenga éxito, y así poder establecer reglas acordes a los desafíos del nuevo milenio…

Transparencia, integridad, responsabilidad, simplicidad, prácticas bancarias sanas y más fácilmente controlables, finanzas nacionales claras y que puedan ser supervisadas… Éstos bien podrían ser los principales ejes vectores a tener en cuenta en una eventual reforma de las finanzas internacionales…

Cierto, no será fácil cambiar la arquitectura financiera internacional, pero el proyecto social de Agustí Chalaux nos marca un camino, nos marca un rumbo cuya principal bandera es la introducción de una mayor claridad y de una mejor información en el gran juego internacional de las transacciones comerciales y financieras, vía el dinero telemático…

Muy probablemente la sofisticada ingeniería monetaria internacional con reglas asimétricas que mucho favorecen a los países desarrollados, es la que hoy día está impidiendo el avance de los países del Tercer Mundo… Sin duda la ingeniería monetaria está hoy día al servicio de la plutarquía bancaria… Y urgentemente debemos tomar acciones para que esta situación cambie en forma radical…

En el libro titulado “Memoria del fuego”, el conocido escritor uruguayo Eduardo Galeano al siglo XX llamó siglo del viento…

Ciertamente esta denominación es muy adecuada para designar una época turbulenta y muy cambiante, de continuas y profundas transformaciones en lo científico, en lo tecnológico, y en lo político, tales como las que efectivamente ocurrieron durante el siglo XX… Baste con recordar las terribles guerras ocurridas durante el siglo XX, así como los reprobables y repugnantes genocidios realizados contra los judíos y contra los armenios y contra algunas etnias africanas, y también los traumáticos y repentinos cambios ocurridos en las fronteras políticas de algunas naciones, y también el sorprendente dominio logrado en el uso de la energía atómica, y también el enorme progreso del maquinismo y de los medios de transporte, y también el rápido desarrollo realizado en las comunicaciones multimedia, y también los grandes avances logrados en materia de sanidad y de salud, y también la aparición de nuevas enfermedades, y también la ocurrencia del terrorismo sedicioso y del llamado terrorismo estatal o terrorismo fascista, etcétera…

Esta denominación siglo del viento como sinónimo de siglo XX, alude e imita a las denominaciones del mismo tipo usadas para el siglo XVIII, período histórico que también es conocido como siglo de la iluminación, como siglo de la ilustración, y como siglo de las luces…

Estas tres últimas denominaciones por cierto pretenden recordar y resaltar que el siglo XVIII fue un período donde se produjo una muy importante renovación del pensamiento filosófico, literario, y político-social, y que por tanto merece una etiqueta que en alguna medida evoque y haga presente esta especial circunstancia o particularidad…

Siguiendo con este paralelismo y con este especial y particular manejo de etiquetas… personalmente proponemos utilizar y aplicar la expresión siglo digital para designar al siglo XXI, ya que sin lugar a dudas los controles digitales y los dispositivos digitales tendrán en esos años una importante gravitación así como un importante efecto transformador…

Las denominaciones siglo digital y siglo telemático, con toda certeza se acomodan bien para etiquetar al siglo XXI…